DÍA DE LA MADRE

...NO DEL AMA DE CASA

11.05.2024 LECTURA: 3 MIN

Creo que muchos estarán de acuerdo conmigo que estas fechas (día de la madre, o del padre) se van haciendo cada vez más comerciales, pero sin duda que a todos nos llena hacerle un detalle a nuestra madre.

Obsequiar es una mezcla de arte y ciencia, y para hacerlo bien hay que conocer al otro y también «adivinarlo»: porque si sabes exactamente cómo es, qué cosas tiene y cuáles le faltan, es más fácil acertar.«Lo fundamental cuando vas a comprarle algo a otro es olvidarte completamente de ti y de tus gustos», olvidarse de los «regalos prácticos» para el día de la madre, porque esa fecha es para sorprenderla y no para recordarle sus tareas diarias.


Nada de regalarle la plancha más sofisticada del mercado, pues parece que le estás pidiendo que trabaje un poco más. Si a tu madre le gusta la cocina, probablemente también le guste comer bien, ¿por qué no la sorprendes con una cena o almuerzo en un restaurante? O mejor aún, cocina para ella. 

Cualquier ocasión es buena para regalar, y si quién recibe el obsequio es nuestra madre, está claro que la elección debe de ser meditada ya que el «todo vale», con las madres no vale, y es mejor algo pequeño y especial, que mucho y pero carente de significado. Y si les pasa como a mí, tal vez un «inocente regalo» se convierta en cambios de por vida.

Sí, recuerdo haberle regalado a mi madre un libro sobre la dieta Scarsdale. En ese entonces ella sentía inquietud por la comida «saludable». Luego de que aquel libro entro a mi casa todo lo que pudiera llevar un aporte calórico a nuestra mesa desapareció, y las comidas se hicieron cada vez más desabridas y sosas. Los regalos se convirtieron en gadgets para cocer al vapor, tuppers para almacenar, extractor de jugo, separador de yemas (por aquello del colesterol) y un largo etcétera.

Mientras; mi abuela, consentidora como todas las abuelas, me preparaba arepas de chicharrón, torrejas o un pelao de cochino. Así que una madre me condenó el paladar, pero la otra me lo exaltaba y obviamente no pasó mucho tiempo antes de revelarme a este nuevo régimen, así que de aquel regalo indirectamente surgió mi interés por la cocina.

La verdad me convertí en un entusiasta del mundo de la cocina, más por un estímulo de supervivencia que por querer dedicarme a ello de manera profesional, claro, quedo allí sembrada la semilla, y como hay caminos insospechados, hoy en día la cocina es un tópico sobre el cual giran mis jornadas.

No hay nada que me dé más gusto que cocinarle a mi familia y ver como mi madre disfruta sin reparos de mis platos, sin los peros de los aportes calóricos ni preocupación por la dieta.


Finalmente no olvidemos que es el día de la madre, no es el día del «ama de casa» hay que sorprenderlas con algo especial.



Angelo Campione